Ir al contenido principal

Entradas más populares de este blog

EDIFICIOS BRUTALISTAS: FEOS PERO HERMOSOS

A propósito de la cinta El brutalista , que se llevó tres premios Óscar, presentamos aquí apuntes sobre la arquitectura brutalista en Lima. (*) Escribe: José Vadillo Vila 1. La arquitectura brutalista nació funcional. A secas. Sin ornamentos. Fue hace setenta años. La palabra viene del término francés “beton brut” (“concreto compuesto”). La arquitectura no fue solo ladrillo sobre ladrillo, lucro sobre necesidad. Buscó construir los espacios en respuesta y cuestionando a la sociedad en la que les tocó vivir; a la política, a la economía, a los gobiernos, a las necesidades poblacionales. Ergo, los grandes arquitectos del siglo XX fueron también importantes ensayistas. Escribo con el verbo en pasado. Porque como me decía el arquitecto Enrique Ciriani hace unos años, falta en Lima un “boom de la calidad arquitectónica antes que uno de la construcción”.   ••• La arquitectura también es técnica y ciencia. Tiene una tercera pata que la emparenta con el arte, con el cual te...

Martín Caparrós: Repaso a contrarreloj

Comentario sobre Antes que nada , el libro de memorias del escritor argentino Martín Caparrós.  Escribe: José Vadillo Vila (*) ¡Qué difícil el arte de escribir sobre esa pequeñez denominada “yo”! Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) había denunciado a los cronistas que escribían textos para lucirse como sus fatuos protagonistas. Sucedió en un momento boyante, cuando la crónica periodística (“género de mirada y escritura”, dixit Caparrós) se puso nuevamente de moda en América Latina desde tiempos de la conquista y sus cronistas-sacerdotes y sus cronistas-soldados. Inclusive, algún editor con olfato fino para los negocios lo denominó como “el nuevo boom latinoamericano”. De eso, hace como veinte años. Por ese entonces, el periodismo narrativo –el revisteril, sobre todo– haciendo copy and paste del estilo de Tom Wolfe, Gay Talese y Cía. se volvía ya una maquinaria que ensalzaba el ego del cronista, dejando en segundo plano la impronta social, ese deber ser del periodismo. Y Caparrós, ...

Eloy, a pinceladas

    A un año de la partida de Eloy Jáuregui, considerado el mejor  cronista del Perú, sus amigos editan un libro colectivo que nos  acerca a su figura. (*)   Escribe: José Vadillo Vila   Espíritu bebible Un fantasma fogoso descorcha cada tarde una botella de vino tinto en solitario. Se sienta a esperar a los amigos con una media res de un pisco de casa, un lapicero y un bloc, en su mesa favorita de la bodega Queirolo, en la esquina de Camaná y Quilca, un revés refrescante en el caótico Centro de Lima. Otras veces, pide “tres horas de cerveza”, para que la garganta no se canse. “Sólo los imbéciles no tienen bares en su memoria ni en sus ternuras”, pontificaba Eloy Jáuregui (1953-2024). El Perú es Lima, Lima es El Queirolo, y el bar con apellido italiano era el púlpito donde oficiaba de vicario de voz estruendosa. Poeta, al fin y al cabo, era acólito de “la sabiduría del codo” y hacía gozar a su auditorio con un anecdotario ingenioso donde lo verdadero y lo i...